Vi Bonsái casi por impulso,como si una voz interior me lo hubiese recomendado con un susurro hipnótico.Y me gustó,no es un peliculón,pero es el primer film chileno que me ha tocado algo:un botón dentro del pecho.Porque sí,la triste Emilia con toda su oscuridad se desvaneció como el regalo que le dio Julio y al final,nos dejó a todos leyendo Proust con una lágrima,en búsqueda del tiempo perdido.
